Llevamos la voz de Sara Omi a la OEA y a la belleza y historia de Jumara Juwá a Washington D.C. Fue claro: el desarrollo indígena nace en comunidad.
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En resumen
→ Sara Omi llevó la voz de las mujeres emberá a la Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, en el marco de la IX Semana Interamericana de los Pueblos Indígenas.
→ Fuimos la única fundación auspiciadora de El Origen Panamá, junto a la Misión Permanente de Panamá ante la OEA y VYA Productions.
→ Nuestra cooperativa Jumara Juwá exhibió y vendió sus artesanías en un mercadito en Café Unido —marca panameña— en Washington D.C.
→ Un mensaje directo a los Estados: el desarrollo indígena se construye desde la comunidad, no desde las oficinas.
Del 10 al 14 de agosto de 2026, Washington D.C. fue sede de la IX Semana Interamericana de los Pueblos Indígenas, bajo el lema "Raíces que sostienen, saberes que transforman". Durante una semana, la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se convirtió en un punto de encuentro para lideresas, artistas y delegaciones de este hemisferio.
Panamá dijo presente con El Origen Panamá, un programa cultural impulsado por la Misión Permanente de Panamá ante la OEA y producido por VYA Productions. La Fundación Sara Omi (FSO) estuvo ahí como su única fundación auspiciadora: no como espectadora, sino como aliada estratégica de origen panameño, llevando la voz y el trabajo de las mujeres indígenas a uno de los principales escenarios diplomáticos de las Américas.
La voz de Sara en el Consejo Permanente
La mañana del miércoles 12 de agosto, Sara Omi intervino en la Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente, en el Salón Libertador Simón Bolívar. Habló, en sus palabras, no solo con su voz, "sino con la voz de muchas mujeres que caminan" con ella.

Contó el origen de Jumara Juwá ("las manos de todas"), la cooperativa que nació de una pregunta sencilla y enorme: ahora que todo ha cambiado, "¿quién va a seguir tejiendo, y cómo se crea economía para nuestras familias?", a la que le encontró una respuesta colectiva: "La sabiduría no es de una sola, es de todas. Se traspasa de madre a hija, y así se mantiene viva".
Sin rodeos, Sara también habló de las brechas que aún duelen: un acueducto sin reparar por más de cuarenta años y comunidades donde el acceso a la salud sigue siendo una deuda pendiente.
“Detrás de cada cifra sobre acceso a la salud hay una vida y hay una familia”,
recordó Sara. Frente a esa realidad, mostró lo que ya están construyendo: desde hace tres años, a través de Amarie, su asociación de mujeres artesanas emberá, impulsan un programa de energía solar liderado por mujeres. Para muchas, encender una luz en casa por primera vez es, literalmente, dignidad.
Desde ahí explicó los tres pilares de la FSO: la soberanía económica de las mujeres, la narrativa cultural contada por ellas mismas, y la infraestructura básica (agua, energía, conectividad) que todavía falta. Y fue clara sobre nuestro rol: la FSO
"no viene a reemplazar la responsabilidad de nuestros Estados, sino que viene a abrir puertas".
Su mensaje al hemisferio fue a la vez invitación y llamado:
"Si el mundo quiere salvar el planeta, eso tiene que ver con nuestros derechos, con nuestros territorios y con nuestros conocimientos", planteando la condición de que "las iniciativas se construyan desde las comunidades, y no desde las oficinas".
Arte textil como memoria viva
La presencia de Panamá también se sintió en el panel “El arte textil indígena como sistema de memoria y enseñanza cultural”, propuesto por la Misión Permanente de Panamá y abierto a todas las delegaciones.
Junto a Sara Omi (Emberá) participaron dos tejedoras connacionales extraordinarias: Yhanisell Chávez (Ngäbe-Buglé) y Yalivet Roldán (Guna Yala). Entre molas, chaquiras y fibras naturales quedó claro que cada pieza guarda una narrativa: naturaleza, espiritualidad, memoria e historia oral.
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Jumara Juwá en el mercadito
Más allá del recinto de la OEA, llevamos el arte a la ciudad. Nuestra cooperativa Jumara Juwá montó un mercadito en Café Unido, en Washington D.C., para exhibir y vender sus artesanías. Nos emociona especialmente que ese espacio sea de una marca panameña que ha llevado el café de nuestro país al mundo: dos historias del istmo encontrándose lejos de casa.
Para nosotras, ese mercadito no es un detalle logístico. Es la soberanía económica en acción. Es el trabajo de las mujeres dejando de ser invisible para convertirse en sustento. Ahora frente a una audiencia internacional.
Un evento como este vale por lo que abre. En Washington posicionamos a Sara Omi y a nuestras cohortes ante misiones, ministerios y aliados del hemisferio, y sembramos relaciones que ya están marcando los próximos pasos de la Fundación. Aprendimos, además, algo que haremos cada vez más: convertir cada conferencia en narrativa de impacto, capturar estas historias y seguir contándolas.

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Gracias a la Misión Permanente de Panamá ante la OEA, a VYA Productions y a Café Unido por hacer posible esta presencia. Y, sobre todo, a las manos de todas.
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